Cabra bajo la nieve.

Nº 12328. Cabra en el Recuerdo.
Paisajes de Cabra.
RUTA A LA CRUZ DE ABEN ABAD.
RUTA: con algo de lluvia (por supuesto, bienvenida), hoy hemos hecho esta ruta circular a la Cruz del Aben Abad partiendo del Tren del Aceite. Bonito recorrido por la Vía Verde dirección Doña Mencía saliendo de la misma a la altura del IFAPA. Rodeamos esta finca por al completo por la Vereda del Duque o de Baena. En el primer cruce, a la izquierda (!ojo! No hay indicador) hasta encontrarnos con el camino de la Galiana. Giramos a la izquierda hasta una vereda que nos lleva a la Cruz del Aben Abad. Regresamos hasta el Calvario, un pequeño tramo de la carretera de Doña Mencía dirección Cabra y, a la izquierda, tomamos la senda del Cerrillo la Horca hasta el Poli y de allí a la estación de nuevo.
Distancia: 9.5 km.
Dificultad: Baja.
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Nº 12329.Cabra en el Recuerdo.
Ruteando por las Sierras Subbéticas.
De Gaena al poblado de Algar por Capellanías, Barranco de Santa Ana y Fuente del Francés.
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Nº 12330. Cabra en el Recuerdo.
SIERRAS SUBBÉTICAS.
RUTA: Angostura del Tarajal y Torre Alta.
Hoy hemos recorrido uno de los parajes más impresionantes de nuestras Sierras Subbéticas, de mayor belleza y poco conocidos. Iniciamos la ruta en la antigua fábrica textil de San José, justo antes de llegar a la Depuradora de Aguas Residuales de Priego, en la A-333 (la preciosa carretera de las Angosturas). Frente a la antigua fábrica iniciamos el camino subiendo a la nueva carretera de las Angosturas (aún en construcción) para luego bajar al río Salado, el cual vadeamos para dirigirnos por la antigua colada del Cañuelo y así rodear el Cerro de Torre Alta, hacia el cual nos dirigimos para visitar una de las numerosas torres vigía nazaríes de base circular que se erigieron en esta zona en la primera mitad del siglo XIV para controlar el histórico paso natural que comunicaba Priego con Alcaudete y Baena. Las vistas desde este cerro amesetado son verdaderamente sobrecogedoras. Bajamos de este promontorio por un precioso camino de tierra hasta la aldea prieguense de El Esparragal, pequeño núcleo rural con mucho encanto desde el que divisamos al oeste Sierra Alcaide, la aldea El Esparragal y la famosa Torre de Barcas, construcción defensiva de la segunda mitad del siglo XIV vinculada a los Fernández de Córdoba. En El Tarajal visitamos su pilar comunal y los antiguos lavaderos públicos, un hito etnográfico con su encanto y un excelente estado de conservación. Junto al lavadero, un característico humilladero llamó nuestra atención. Cruzamos la aldea para adentrarnos en el desfiladero que el río Salado ha ido abriendo entre Sierra Gata y Sierra Leones, un cañón natural en vertical con presencia de magníficas "chimeneas" de caliza verdaderamente de cuento. Cruzar esta angostura con los primeros rayos solares de una mañana tan invernal como la de hoy, en ese preciso momento en que se evapora la intensa escarcha caída durante la pasada madrugada, no deja de ser un auténtico espectáculo gratuito que no debemos perdernos. La luz dorada, los ocres de bosque de taraje propio de este río salobre y los verdes que se difuminan por todo el paisaje dejan en nuestra retina intantes pictóricos imborrables. Regresamos a nuestro punto de partida tras un recorrido circular de unos 8 km de lo más grato como colofón a las pasadas fiestas navideñas.
Fotos: #rafaluna_fotografia

Nº 12331. Cabra en el Recuerdo.
SIERRAS SUBBÉTICAS.
RUTA: cañón del río Salado, aldea de Priego El Tarajal, sendero de los tarajes y visita a la Torre de Barcas, construcción medieval cristiana construida en el año 1370 cuya función fue la defensa del pasillo Priego-Alcaudete y apoyo logístico de las torres nazaríes cuando esta zona fue frontera entre Castilla y el Reino de Granada.
La ruta tiene un elevado interés geológico (desfiladero dolomítico del río Salado o las arcillas versiculores del montículo sobre el que se asienta la torre visitada), interés natural (de gran belleza todo el bosque de ribera conformado por los tarajes), interés oleocultural e histórico., y, por supuesto, paisajístico, rodeándonos montañas como Sierra Leones, Cerro Torre Alta, Sierra Alcaide... Sin duda, uno de los parajes comarcales más bonitos e interesantes.
Fotos: #rafaluna_fotografia

Nº 12332. Cabra en el Recuerdo.
SIERRAS SUBBÉTICAS.
RUTA 3: El Cañuelo / Fuente romana de la Salud - Pilar de Abajo - Torre Alta - Torre Bajera - El Cañuelo.
Preciosa la ruta que hoy hemos realizados por las Subbéticas. Hemos partido de la aldea prieguense de El Cañuelo, concretamente de la calle San Luis. Siguiendo la margen izquierda del Arroyo del Letrado, nos hemos acercado a la fuente romana de la Salud, del siglo l o ll antes de Cristo. Bellísima fuente realizadas con sillares bien tallados y compuesta por un estanque rectangular y dos estanques circulares excavados en la roca. Regresamos a la calle San Luis para disfrutar al final de la misma la popular Fuente Baja del Cañuelo, fuente que, a pesar de la sequía, aún no se ha secado. En dirección al oeste nos hemos dirigido hacia la cresta que está coronada por la torre nazarí conocida como Torre Alta, excepcional paraje sobre el que se divisa una de las vistas más sobrecogedoras de nuestras sierras. Entre numerosos almendros en flor, bajamos en dirección norte, siguiendo la solana del farallones conocido como tres torres, para visitar otra Atalaya nazarí del 1340, construcción catalogada como de Bien de Interés Cultural (BIC) conocida como Torre Bajera, la cual está en contacto con otras torres vijías de la zona como la de Torre Ahama, las cuales controlaban el paso entre Priego y Alcaudete-Baena cuando estos parajes eran frontera entre el Reino de Granada y Castilla. Finalizamos el recorrido regresando de nuevo a El Cañuelo.
Dificultad: media baja.
Trazado: circular.
Distancia: 8 km
Fotos: Rafael Luna Leiva

Nº 12332. Cabra en el Recuerdo.
SIERRAS SUBBÉTICAS.
RUTA 3: El Cañuelo / Fuente romana de la Salud - Pilar de Abajo - Torre Alta - Torre Bajera - El Cañuelo.
Preciosa la ruta que hoy hemos realizados por las Subbéticas. Hemos partido de la aldea prieguense de El Cañuelo, concretamente de la calle San Luis. Siguiendo la margen izquierda del Arroyo del Letrado, nos hemos acercado a la fuente romana de la Salud, del siglo l o ll antes de Cristo. Bellísima fuente realizadas con sillares bien tallados y compuesta por un estanque rectangular y dos estanques circulares excavados en la roca. Regresamos a la calle San Luis para disfrutar al final de la misma la popular Fuente Baja del Cañuelo, fuente que, a pesar de la sequía, aún no se ha secado. En dirección al oeste nos hemos dirigido hacia la cresta que está coronada por la torre nazarí conocida como Torre Alta, excepcional paraje sobre el que se divisa una de las vistas más sobrecogedoras de nuestras sierras. Entre numerosos almendros en flor, bajamos en dirección norte, siguiendo la solana del farallones conocido como tres torres, para visitar otra Atalaya nazarí del 1340, construcción catalogada como de Bien de Interés Cultural (BIC) conocida como Torre Bajera, la cual está en contacto con otras torres vijías de la zona como la de Torre Ahama, las cuales controlaban el paso entre Priego y Alcaudete-Baena cuando estos parajes eran frontera entre el Reino de Granada y Castilla. Finalizamos el recorrido regresando de nuevo a El Cañuelo.
Dificultad: media baja.
Trazado: circular.
Distancia: 8 km
Fotos: Rafael Luna Leiva

Nº 12333. Cabra en el Recuerdo.
PAISAJES de leyenda: el agujero de la Sima.
Recorrido circular: Cabra/agujero de la Sima/cortijo Juan de Escama/Vía Verde / Cabra.
Distancia: 14 km
Dificultad: media baja.
Fotos: #rafaluna_fotografia

Nº 12334.Cabra en el Recuerdo.
Conociemdo nuestro entorno:
Sierras Subbéticas.
RUTA por los enclaves triásicos de Zamoranos (Priego).
Tajo dolomítico de Mataperros
Preciosos valles de la Suiza de la Subbética.
Fantasías del Triásico (240 millones de años).
Presa del Cerrajón.
Mina de hierro a cielo abierto
Siguiendo el curso del río Salado por el Cerrajón.

Nº 12335. Cabra en el Recuerdo.
Conociendo nuestro entorno.-
RUTA 6:
Campo Nubes (Priego) / pinar del San Juan (se trata del pinar más grande de toda la comarca) - cortijo Los Molares (en sus cercanías hemos visitado las posiciones republicanas de la guerra civil; en concreto, trincheras y refugio antiaéreo) - Campo Nubes.
Distancia: 8,5 km.
Dificultad: moderada.
Recorrido: circular.
Desnivel 133 m subiendo y 129 m bajando.
Observaciones:
Terreno de yesos y arcillas versicolores, facies Keuper, del Triásico (250 millones de años).
Precioso bordear todo el extenso pinar con vistas de película hacia Alcaudete, Luque y Torre Morchón.
Miguel Mellado Moreno: Podrás ver las fotos y comentarios en este enlace o en este otro

Nº 12336. Cabra en el Recuerdo.
Conociendo nuestro entorno.-
RUTA 7: Diseminado Los Ríos - El Poleo - aldea de La Concepción
Distancia: 8,5 km.
Dificultad: moderada.
Recorrido: circular.
Con un desnivel de ida de 350 m y de vuelta de - 100 m..
Observaciones:
El primer tramo discurre paralelo al Río Caicena o Almedinilla por un precioso valle con presencia de arcillas y yesos del Triásico (250 millones de años) y un bosque de galería conformado por buenos ejemplares de álamos. Tras cruzar el río, hemos ascendido entre olivares a la aldea de El Poleo, pintoresca localidad con una arquitectura popular bien conservada y decorada con elementos etnológicos tradicionales gracias a la colaboración de vecinos ingleses allí domiciliados. Después hemos ascendido hasta Sierra Judíos por el límite entre los olivares y el piedemonte de aquélla. Preciosos los paisajes por este recorrido, destacando algunas aldeas de Alcalá la Real, su Fortaleza de la Mota, Sierra Nevada, Sierra Albayate, La Tiñosa y todo el conjunto de la Horconera. El tiempo primaveral que nos ha hecho nos ha permitido disfrutar de los almendros en flor, la floración de la estepa (muy densa en este ecosistema mediterráneo) y algunos ejemplares de orquídeas.
Miguel Mellado Moreno: Podrás ver las fotos, texto complelto y comentarios en este enlace

Nº 12337. Cabra en el Recuerdo.
RUTA 8: Los Barrancos de Fuente Tójar.
DESCRIPCIÓN:
Interesante RUTA por el término de Fuente Tójar. En primer lugar hemos subido al Cerro de las Cabezas hasta su punto geodésico. A lo largo de 10 hectáreas de olivar afloran restos de lo que fue la ciudad romana de Iliturgicola (murallas, cimentaciones, cisternas...). Isidoro, dueño de unas arandazas, nos ha conducido por lo que fue el foro aún por desentrañar, al tiempo que nos ha indicado, ya por el extremo sureste de la zona amesetada, el tajo donde se encuentran los impresionantes fortines y trincheras de la guerra civil española, sobrecogedor patrimonio bélico en un paraje con amplias vistas hacia los términos de Alcaudete, Alcalá la Real, Priego y Castil de Campos.
Absortos ante estos paisajes de enfrentamientos, hemos descendido hasta la frontera administrativa de Córdoba y Jaén, la cual viene trazada por los caprichosos meandros del río Caicena, corriente fluvial que se abre paso por terrenos arcillosos del Triásico (240 millones de años de antigüedad), abriendo inquietantes barrancos, fruto de una erosión inevitable, dando lugar a uno de los relieves más bellos y desconocidos del sureste cordobés.
Por último, indicar la pintoresca arquitectura popular que salpica toda esta comarca, diseminados como La Cubertilla o Todosaires testimonian la gran presencia humana en estas geografías hasta el segundo tercio del siglo XX, hoy mudos testigos de la Andalucía lentamente vaciada por estos intrépidos tiempos que nos han tocado vivir.
Texto y foto: Rafael Luna Leiva.
Miguel Mellado Moreno: Podrás ver las fotos, texto complelto y comentarios en este enlace

Nº 12338. Cabra en el Recuerdo.
Sierras Subbéticas.
Sendero de la Torre de la Plata en primavera (Doña Mencía - Cabra).
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Miguel Mellado Moreno: Podrás ver las fotos, texto complelto y comentarios en este enlace

Nº 12339. Cabra en el Recuerdo.
Conociendo nuestro entorno
SIERRAS SUBBÉTICAS.
Exultante y primaveral ruta por las icónicas dehesas de Peñalisa y Vichira - Sierra Horconera (Priego de Córdoba).
Autor:
#rafaluna_fotografia
Miguel Mellado Moreno: Podrás ver las fotos, texto complelto y comentarios en este enlace

Nº 12340. SIERRAS SUBBÉTICAS.
Ruta: Dehesa de Vichira (Priego de Córdoba) a Sierra Alta de Rute por el GR-7. Duro trayecto de unos 11 km con vistas impresionantes.
Fotos: Rafael Luna Leiva.
Miguel Mellado Moreno: Podrás ver las fotos, texto complelto y comentarios en este enlace

Nº 12341. Cabra en el Recuerdo.
Actividad: GEODIVERSIDAD PARA TODOS.
Continuando con nuestro objetivo educativo y de difusión de los valores geológicos de nuestra comarca, hoy hemos realizado una visita al pinar de San Juan en Campo Nubes, municipio de Priego de Córdoba.
Nuestro amigo geólogo Rafael Roldán de la Rúa nos ha explicado la importancia de estos parajes como muestra del triásico en nuestra comarca, formación de yesos y arcillas depositadas hace 250 millones bajo el mar de Tethys y que, con los afloramientos alpinos, emergiendo hasta conformar este pintoresco paisaje, el cual, muy presenta un perfil muy cambiado por las labores agrícolas y, especialmente, a por una repoblación forestal a base de pinos y eucaliptos llevada a cabo durante los años 50 del siglo XX.
Durante la ruta, se han realizado varias paradas geológicas, algunas contextualizaciones históricas y el sorteo de una roca de yeso verdaderamente espectacular. Nuestra amiga Gloria Avalos Perez fue la agraciada. Con esta actividad finalizamos las actividades programadas para este curso, poniendo ya la miradas a un nuevo año académico con nuevas y muy interesantes propuestas.
Gracias a todos los amigos de Montilla, Puente Genil, Priego, Lucena y Cabra que nos habéis acompañado. ¡Hasta la próxima!
Uno de nuestro obetivos en la visita al pinar de San Juan en Campo Nubes ha consistido en introducirnos en el refugio antiaéreos que el frente republicano hizo construir en la cima del Cerro de los Molares en el año 1936, cuando esteos parajes fueron frontera durante la Guerra Civil de España. De máximo interés la explicación dada in situ por nuestro amigo Rafael Luna Leiva de todos estos tristes acontecimientos, subrayándose la necesidad de tener un firme y veraz conocimiento de todo lo allí aconteció (huida de Republicanos y nacionales a los frentes diversos, anécdotas escalofriantes, cambio de presos de guerra, fusilamientos, etc). Para dicha exportación, se ha contado como material de primera mano el libro "Zamoranos" que hace unos publicó nuestro amigo Miguel Forcada, cronista oficial de Priego.
Uno de los momentos más emocionantes de la ruta de hoy ha sido cuando nos hemos introducido en las trincheras del frente republicano en el pinar del Río San Juan, observando los puestos de francotiradores en la cara sur del Cerro de los Molares. Nos ha llamado la atención encontrar aún balas, impactos de bala o metralla en un lugar tan bélico como el explorado, llegando a la conclusión que estos yacimientos correspondientes a la Guerra Civil deberían estar más protegidos y adaptados a visitas histórico-cultuales de calado, siendo insuficiente el código QR que hay en la entrada oriental del refugio antiaéreo. El Ayuntamiento de Priego de Córdoba tiene un campo de acción, y mucha responsabilidad, en la difusión, conservación y señalización de todos los yacimientos bélicos repartidos por toda esta zona septentrional de su municipio.
Gracias a Rafael Roldán de la Rúa, hemos aprendido a lo largo de la visita al pinar de San Juan en Campo Nubes (Priego) hitos geológicos del triásico como arenas rojizas o blancas más propias de una playa que de nuestras latitudes, o afloramientos yesíferos y areniscas rojizas con huellas circulares como resultado de erosiones eólicas verdaderamente singulares.
Miguel Mellado Moreno:Os dejo siguientes enlaces a los aportes que los amigos han compartido de la actividad donde podréis apreciar mejor las fotografías y los comentarios:
- Rafael Luna Leiva
- Rafael Rodán de la Rúa.
- Rafael Rodán de la Rúa.
- Jota Efe A
- Rafael Luna Leiva
- Cabra en el Recuerdo
- Manuel Gómez Camacho
- Rafael Luna Leiva
- Jota Efe A

Nº 12342. Cabra en el Recuerdo.
El pasado 29 de junio de 2024, Cabra en el Recuerdo, dentro del programa que para conocer la geodiversidad de nuestro entorno viene realizando trimestralmente, realizó como última actividad del actual curso, una excursión geológica y paleontológica, al Torcal de Antequera, por ser uno de los sitios más importantes de Andalucía, desde un punto de vista geológico, y un lugar de referencia a nivel nacional en dicha materia.
Si bien con esta excursión nos hemos salido un poco de nuestro entorno que normalmente es el geoparque de las Sierra Subbética, pero se eligió esta zona teniendo en cuenta las altas temperaturas que sufrimos en estos meses del estío andaluz, y realizarla en horario vespertino y así también poder disfrutar de una de las bellas puesta de sol que se pueden ver en el singular paraje.
Al inicio de la ruta, Rafael Luna Leiva en su introducción histórica, nos informó que en el año 29 del siglo pasado, el gobierno español catalogó El torcal como lugar de especial reserva, coincidente también con el reconocimiento de la Sierra de Cabra, significando la importancia es ambos procesos del profesor Juan Carandell, ya que siendo catedrático de Ciencia Naturales del Instituto Aguilar y Eslava, participó activamente en el Congreso Internacional de Geología celebrado en Madrid el año 1926, y aprovecho la ocasión para traer a los congresistas tanto a la Sierra de Cabra como al Torcal de Antequera donde se pusieron las mimbres para que tres años después tuviera lugar el reconocimiento mencionado. También comentó que en el año 1979 es reconocido como `Parque de la reserva Natural´ y `Paraje Natural´ en 1989, y en el 2014 fue declarado Zona especial de conservación gozando de la declaración de Zona de especial protección para las aves. Reseñando también que el Instituto Geológico y Minero de España reconoce como uno de los geositios más importantes no solo a nivel nacional sino incluso internacional.
Después el geólogo Rafael Roldán de la Rúa, tras repartir material informativo, explicó a los asistentes el largo proceso de formación de aquellos terrenos, formados por rocas sedimentarias depositadas en las profundidades del mar del Tethys que ocupaba la zona y que el empuje de las placas tectónicas del norte de África hicieron emerger las Sierras Bética y Subbética.
La ruta que Rafael Roldán preparó para la ocasión, la llamada de los ammonites, cuyo recorrido es poco transitado, y apenas balizado, que pudimos recorres gracias a las directrices de nuestro geólogo, que perfecto conocedor de la ruta, fue marcando continuamente el recorrido a la vez que explicaba los distintos elemento geológico que se presentaban en la ruta. El recorrido fue impactante, por la luz del momento, el paisaje impresionante, tanto el del propio Torcal como el que se divisa desde todo el recorrido circular de unos cuatro kilómetros de longitud y de una dificultad baja.
Que mejor sitio que el Torcal de Antequera para rendir un sincero homenaje a la figura de D. Leandro Sequeiros San Román (Doctor en Ciencias Geológicas y Catedrático de Paleontología por la Universidad de Granada) por sus aportaciones a la Paleontología del Jurásico de España y de las Cordilleras Béticas durante los últimos 50 años, con especial dedicación a la Sierra de Cabra y al Torcal de Antequera. En un momento entrañable todos los presentes conocieron la obra del octogenario profesor ya que su dedicación, constancia, conocimientos y aportaciones científicas sobre el Jurásico marino y los ammonites quedarán por siempre para la historia de la Paleontología de las Cordilleras Béticas.
Desde Cabra en el Recuerdo quisimos hacer un sencillo homenaje a su labor y aportación científica, al poner a Cabra y sus Sierras como referencia en la paleontología mundial. Gracias Leandro !!!!v
La asistencia a la actividad ha sido notable, ya que concurrieron unas setenta personas que procedían de Cabra, Lucena y de Málaga, con un perfil de asistencia intergeneracional, (padre, abuelos, hijos, nietos) y hemos disfrutados de un acto de convivencia muy bonito, por lo que agradecemos su asistencia a todos los amigos que nos han acompañado en esta excursión geológica y paleontológica que Cabra en el Recuerdo ha organizado como broche final de nuestra programación de actividades culturales para el presente curso. Muchas gracias a todos!!
Miguel Mellado Moreno:Os dejo siguientes enlaces a los aportes que los amigos han compartido de la actividad donde podréis apreciar mejor las fotografías y los comentarios:
- Cabra en el Recuerdo
- Rafael Roldán de la Rúa
- Manuel Gómez Camacho
- Antonio Gómez Moyano
- José María Espejo Arroyo
- Rafael Luna Leiva
- Rafael Luna Leiva
- Juan José Durán
- Nomaslesiones Puntocom
- Cabra en el Recuerdo
- Rafael Roldán de la Rúa
- Rafael Roldán de la Rúa

Nº 12343. Actividades Cabra en el Recuerdo
Geodiversidad para todos: Sendero de la Cañada de Hornillo:
Como es sabido, desde hace un tiempo, el movimiento cultural de Cabra en el Recuerdo, cada trimestre organiza una excursión geológica a nuestro Geoparque de las Sierras Subbéticas, y el pasado día 2 de noviembre de 2024, realizamos la visita al Sendero de la Cañada del Hornillo situada en la localidad vecina de Carcabuey.
La actividad, coordinada por nuestro amigo paleontólogo y geólogo Rafael Roldán de la Rúa quién nos habló que nuestro Geoparque de las Sierras Subbéticas, fue reconocido por la UNESCO como tal parque en el año 2007, y que la ruta que estábamos realizando es un lugar de referencia a nivel internacional en cuanto a la presencia de numerosas especies de ammonites y belemnites que tuvimos ocasión de observar junto con los extractos de caliza nodulosa, a la que nosotros llamamos aquí el mármol rojo de Cabra que es en realidad un falso mármol. Estas especies de ammonites, y su colocación en los distintos extractos permite a los paleontólogos poder datar la antigüedad de los sistemas que estudian, para lo cual realizan catas, que son los orificios circulares que observamos en algunas rocas.
Con un recorrido circular de unos doce kilómetros, con salida y llegada en el ya citado pueblo vecino, la actividad se ha desarrollado en un magnífico ambiente con la asistencia de unas sesenta personas, en su mayoría de Cabra, aunque nos han acompañado amigos de Lucena, de Los Llanos de san Juan, de Rute, de Montilla, de Baena, de Priego, Linares y de Puente Genil.
Nos llamó mucho la atención el olivar existente en la propia cañada, donde el olivo surge de las grietas de las rocas en unas imágenes espectaculares, olivar que se ha convertido en un emblema real de nuestro Geoparque. Disfrutamos de una jornada muy agradable, con asistentes muy interesados en el tema y con muchas ganas de participar. A todos ellos se les ofreció un documento en el que figuraban una serie de normas que deberíamos respetar, normas básicas para evitar accidentes, tales como no salirse de la ruta establecida, que hay que evitar cualquier peligro, que nadie coja nada del campo, llevándonos los fósiles a casa en forma de fotografía, dejando in situ los existentes, para el disfrute de futuros visitantes y estudio de los científicos.
A los asistentes se le repartieron unas bonitas reproducciones de diferentes géneros de ammonites que se han estudiado en nuestras sierras, de esta forma quisimos hacer un sencillo homenaje a la labor y aportación científica que D. Pascual Rivas Carrera y D. Leandro Sequeiros San Román (Catedráticos de Paleontología por la Universidad de Granada) realizaron en la década de los años 70 en la zona de la Cañada del Hornillo. Su dedicación, conocimientos y aportación científica sobre el Jurásico marino y los ammonites quedarán por siempre para la historia de la Paleontología de las Cordilleras Béticas.
Todos los asistentes fueron muy consecuentes en todo momento, lo que nos permitió disfrutar de una espléndida e instructiva jornada, que terminó felizmente, sin ninguna incidencia digna de mención, y pensando en participar en la próxima actividad que sobre geodiversidad organizaremos en el próximo trimestre y que oportunamente publicitaremos para facilitar a todos los amigos que quieran participar.
-Miguel Mellado Moreno:Os dejo siguientes enlaces a los aportes que los amigos han compartido de la actividad donde podréis apreciar mejor las fotografías y los comentarios:
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Rafael Luna Leiva
- Rafael Roldán de la Rúa
- Rafael Luna Leiva
- Rafael Roldán de la Rúa
- Rafael Lopez Valle
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Nº 12344. Actividades Cabra en el Recuerdo
Geodiversidad para todos: Ruta de ascenso a puerto Mahina:
Ruta geológica al Puerto Mahína (la Tiñosa) realizada el 19-01-2025, por los amigos de Cabra en el Recuerdo. Actividad coordinada por Rafael Roldán de la Rúa y Rafael Luna Leiva.
Muchas gracias a todos los amigos que hoy nos han acompañado en la ruta geológica organizada por nuestro amigo Rafael Roldán de la Rúa, ruta por los impresionantes paisajes de Puerto Mahína y la Tiñosa, montaña que con sus más de 1500 metros es la más alta de la provincia de Córdoba. Hemos disfrutado con la observación de rocas silíceas como las radiolaritas (exclusivas en esta zona del Geoparque), así como del estudio de la torta periglacial de la Tiñosa. Nos veremos en la próxima convocatoria y un saludo a la gran familia geológica conformada por amigos de Castro del Río, Baena, Montilla, Lucena, Rute, Priego y Cabra.
-Miguel Mellado Moreno:Os dejo siguientes enlaces a los aportes que los amigos han compartido de la actividad donde podréis apreciar mejor las fotografías y los comentarios:
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Enlace 1.-Aporte de Rafael Luna Leiva
- Enlace 2.-Aporte de Rafael Luna Leiva
- Enlade 3.-Rafael Roldán de la Rúa
- Enlace 4.-Aporte de Manuel Gómez Camacho
- Enlade 5.-Rafael Roldán de la Rúa
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Nº 12345. Cabra en el Recuerdo.
Ruta Hidrogeológica Monumental.
Desde hace ya algún tiempo, el movimiento cultural de Cabra en el Recuerdo, cada trimestre organiza una excursión geológica a nuestro Geoparque de las Sierras Subbéticas, actividad, creada con carácter pedagógico y divulgativo que tiene como misión principal dar a conocer a la población autóctona de la comarca, los verdaderos tesoros naturales y culturales que posee y que gran parte de dicha población desconoce. Esta actividad cultural está abierta al público en general y tiene carácter gratuito.
La correspondiente al trimestre primaveral se realizó el pasado día 6 de abril de 2025 en la vecina localidad de Priego de Córdoba y en ella han participado un centenar de personas de Priego, Lucena, Llanos de Don Juan y Cabra.y fue coordinada por el paleontólogo y geólogo Rafael Roldán de la Rúa, y por Rafael Luna Leiva historiador del Arte. En esta ocasión la misma versó sobre la importancia que la roca conocida como travertino ha tenido para la citada ciudad. Explicaron que el travertino es una roca que se forma cuando el agua que aflora de un manantial va cargada de carbonato de calcio y al precipitarse por una cascada o chorrera va dejando restos de cal en la vegetación sobre la que cae, y con el paso de los años se va fosilizando dando como resultado una roca que en el caso de Priego de Córdoba aflora en tres plataformas de más de 20000 años de antigüedad sobre las que se asienta la ciudad y que los prieguenses han utilizado para la construcción de sus edificaciones históricas, que hoy forman parte de su patrimonio.
En primer lugar, visitaron el paraje conocido como La cubé, lugar de alto valor hídrico y geológico, donde existe una cascada alimentada por el agua procedente de la Fuente del Rey y que tras precipitarse va a desembocar en el río Salado. Junto a esta gran chorrera, se explicó in situ el proceso de formación del travertino. Posteriormente, el grupo se trasladó a Priego para realizar una ruta urbana donde han observado como gran parte de su patrimonio histórico-artístico está realizado con travertino, comenzando la ruta visitando las magníficas murallas medievales, deteniéndose en la puerta de San Bernardo, conocida popularmente como «La puente llovía» toda construida con travertino a finales del siglo XV, y enclavada en la muralla en la zona baja del adarve por donde en la Edad Media se entraba y salía de la ciudad. Seguidamente visitaron antiguos molinos, movidos por el agua y construidos en la ya citada roca. A continuación, visitaron la «Huerta de las Infantas» hoy denominada Recreo Castilla, parque ahora de titularidad municipal, una antigua huerta privada, hoy transformada en un paseo delicioso donde se conjugan armoniosamente el agua, el paisaje y la roca de travertino. Posteriormente visitan el importante edificio renacentista construido en el siglo XVI, todo construido con travertino, conocido como Las carnicerías reales propiedad de los duques de Medinaceli, señores de la villa, desde donde controlaban todo el negocio de las carnes, este edificio cuenta con una preciosa y singular escalera de caracol icono de la Subbética. El grupo se desplaza para realizar una visita al magnífico castillo de Priego, construido en roca de travertino y pudieron disfrutar de las vistas que desde esta fortaleza se tienen tanto de la ciudad como de su entorno cercano y lejano siendo uno de los paisajes más impresionantes que podemos observar en todo nuestro Geoparque. Después visitaron las portadas de unas iglesias donde se combina la roca de travertino con las calizas oolíticas y las nodulosas de la Sierra de Cabra, siguiendo la ruta por la calle del Río donde fueron observando que las portadas de las casas señoriales ya no están realizadas con travertino, ya que esta roca se dejó de utilizar a finales del siglo XVIII y comienzos de XIX sino que están realizadas con las rocas de la Sierra de Cabra. Terminan la ruta en la Fuente del Rey construida con calizas oolíticas de los lanchares de la Sierra egabrense, se explicó que esta fuente se construyó en el siglo XIX , concretamente en el año 1803 por Remigio del Mármol y está catalogada entre las diez fuentes más bonitas de España.
Todo el recorrido, de aproximadamente unos siete kilómetros, se realizó a pie, en un cordial ambiente de camaradería, y disfrutando de un bello día primaveral, y de la belleza natural y arquitectónica de la preciosa ciudad de Priego.
A continuación os dejamos los enlaces donde podrán acceder a los distintos reportajes fotográficos realizados por algunos de los participantes.
-Reportaje de Rafael Luna Leiva
-Reportaje de Antonio Arévalo Morillo
-Reportaje de Rafael López Valle
-Reportaje de Varios autores
-Reportaje de Rafael Roldán de la Rua
-Reportaje de Rafael Luna Leiva
-Reportaje de Tomás Pavón Rubio
-Reportaje de Rafael Roldán de la Rua
-Reportaje de Rafael Luna Leiva
-Reportaje de Rafael Roldán de la Rua
-Reportaje de Tomás Pavón Rubio
-Reportaje de Rafael Roldán de la Rua
-Reportaje de Rafael Luna Leiva
-Reportaje de Ángel Roldán
-Artículo de José Moreno en el Diario de Córdoba

Nº 12346. Cabra en el Recuerdo.
DE RUTA POR EL PARQUE ORNITOLÓGICO DE LA SUBBÉTICA.
Hoy hemos conocido el recién inaugurado Parque Ornitológico de la Subbética en Carcabuey, interesante recorrido donde mediante paneles informativos se nos ofrece información sobre las aves más comunes en nuestro Parque Natural, así como la posibilidad de adentrarnos en un hide u observatorio, situado justo al lado de una charca y comederos, donde observar detenidamente a las aves sin ser visto, un enclave ideal para los grandes aficionados a la fotografía de aves.
Muy recomendable para los días otoñales y puentes que se avecinan próximamente.
Aprovechamos esta visita para realizar un recorrido por la bellísima e interesante arquitectura popular de Carcabuey, poniendo punto y final la jornada en la plaza del Ayuntamiento con un par de cervezas bien fresquitas.
Salud!!
Texto y fotografías: Rafael Luna Leiva
Miguel Mellado Moreno: Para ver las fotografías y comentarios Pulsad aquí

Nº 12347. abra en el Recuerdo.
DE RUTA mudéjar por la Axarquía de Málaga.
Aprovechando el puente otoñal, hemos emprendido una interesante escapada por la Axarquía malagueña, una comarca que atesora un valioso legado artístico y arquitectónico heredado del mundo hispano-musulmán. Nuestra “ruta mudéjar” nos ha llevado a descubrir pueblos como Daimalos, Arenas, Árchez, Salares y Corumbela, todos ellos con un denominador común: la presencia de los antiguos alminares mudéjares, testigos silenciosos de una historia compartida entre culturas.
Estos alminares, de planta prismática y sobria elegancia, fueron construidos con sillarejo y ladrillo, y decorados con paños de sebka, cerámica vidriada y, en algunos casos, con delicadas yeserías que aún se conservan, así como interesantes armaduras de madera en los interiores de los templos. Son pequeñas joyas del arte mudéjar, un estilo que fusiona lo islámico y lo cristiano, y que en la Axarquía alcanza una expresión especialmente auténtica.
Más allá de los monumentos, también cautiva el trazado urbano de estos pueblos, con sus calles estrechas y encaladas, sus rincones floridos y sus viviendas de arquitectura popular, que mantienen intacta la impronta andalusí. Pasear por ellos es sumergirse en un tiempo detenido, donde el blanco de las fachadas contrasta con el azul del cielo y el ocre de la tierra.
En esta época temprana del otoño, la Axarquía ofrece un clima ideal para recorrerla con calma. A ello se suma una gastronomía local excelente, con platos tradicionales que invitan a detenerse y disfrutar de los productos de la tierra: aceite, vino, almendras, pasas y mieles de la sierra, así como sus deliciosas carnes.
Desde Cabra, situada en el corazón de Andalucía, el trayecto apenas requiere una hora y media o dos de viaje, lo que convierte esta ruta en una excursión perfecta para un fin de semana. Es, sin duda, una propuesta magnífica para quienes buscan patrimonio, paisaje y autenticidad en un sólo destino.
La Ruta Mudéjar por la Axarquía no sólo permite admirar una de las manifestaciones más singulares del arte andaluz, sino también comprender la huella profunda que la historia ha dejado en estas tierras, donde aún late el espíritu de al-Andalus.
Fotos y texto: Rafael Luna Leiva
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Nº 12348. Cabra en el Recuerdo.
DE RUTA por el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama: tras las huellas del terremoto de Andalucía de 1884
Hoy hemos recorrido un itinerario apasionante por el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, un enclave de extraordinaria riqueza natural y geológica situado entre las provincias de Granada y Málaga. El objetivo de nuestra ruta ha sido conocer sobre el terreno los lugares más significativos relacionados con el gran terremoto de Andalucía, ocurrido en la noche del 25 de diciembre de 1884, uno de los más devastadores de la historia moderna de nuestro país.
Nuestra primera parada fue en la localidad granadina de Arenas del Rey, considerada el epicentro de aquel seísmo. Allí visitamos el Museo del Terremoto de 1884, donde, a través de vídeos, fotografías, documentos y materiales gráficos, pudimos comprender la magnitud del desastre y su enorme impacto sobre la población y el paisaje.
Arenas del Rey, tal como lo conocemos hoy, es un pueblo de nuevo emplazamiento, construido tras el terremoto gracias al apoyo del Estado y a la solidaridad de numerosas ciudades españolas y de ultramar, especialmente Cuba, entonces todavía colonia. El nuevo pueblo fue inaugurado en 1887, y aún conserva la arquitectura característica de aquella época: casas de fachadas sencillas, calles bien trazadas y una clara organización urbanística fruto de la reconstrucción planificada.
Posteriormente, nos desplazamos hasta el antiguo emplazamiento de Arenas del Rey, situado unos 500 metros al este, hoy ocupado por naves agrícolas. Allí se levantaba el primitivo núcleo que quedó completamente destruido. Muy cerca visitamos el paraje de las antiguas eras, donde se instalaron tiendas de campaña, barracones de madera y chozas provisionales que sirvieron de refugio a los supervivientes desde aquel trágico día de Navidad de 1884 hasta la fundación del nuevo pueblo tres años después.
La ruta continuó hacia el Boquete de Zafarraya, un paso natural de imponente belleza que comunica las provincias de Granada y Málaga. En esta zona se localiza la gran falla geológica, de unos 25 kilómetros de longitud, considerada la causa principal del terremoto. Allí pudimos observar el espectacular frente de falla, perfectamente visible entre cultivos de hortalizas y frutales que hoy llenan el paisaje de vida y color.
La jornada incluyó también una parada gastronómica muy especial en el restaurante Don Pepe, donde disfrutamos de una comida excelente que recomendamos sin dudar.
Antes de regresar, hicimos un alto en el camino para visitar la Fuente de los Cien Caños, en el término municipal de Villanueva del Trabuco. A pesar de la fuerte sequía de este otoño, que ha reducido notablemente su caudal, sigue siendo un rincón de gran belleza y símbolo del agua en la comarca.
Como colofón, aprovechamos la visita para adquirir algunos productos locales de Zafarraya, en una tienda que ofrece una variada gama de productos de kilómetro cero: granadas, tomates, coliflores, papayas, mangos y otros frutos de la fértil vega.
Ha sido, en definitiva, una ruta completa y enriquecedora, en la que hemos aprendido sobre historia, geología y patrimonio, disfrutado de paisajes únicos y compartido buenos momentos de conversación y compañerismo. Un día de otoño perfecto que nos anima a seguir descubriendo, miércoles tras miércoles, los tesoros de nuestra tierra andaluza.
Texto y fotos: Rafael Luna Leiva.
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Nº 12349. Cabra en el Recuerdo.
DE RUTA: El día amaneció cálido y luminoso sobre el pequeño poblado de Algar, pedanía de Carcabuey, en pleno corazón de la Sierra Subbética cordobesa. El aire traía ya ese aliento de otoño incipiente, cuando el sol se vuelve más oblicuo y la luz adquiere una dulzura que invita al paseo y a la charla tranquila entre amigos.
El camino, de tierra clara y rumor de hojas, nos condujo entre membrillos dorados, caquis que empiezan a encenderse, camuesas y granados repletos de vida. La naturaleza mostraba su tránsito, ese instante fugaz en el que el otoño se insinúa con su brisa templada y su aroma a fruta madura.
La arquitectura popular de Algar, sencilla y blanca, se alza como testimonio de la mano paciente de sus vecinos, encajando con armonía en el paisaje. A lo lejos, el castillo de Algar vigilando el valle, y tras él, majestuosa, Sierra Gallinera. Y las altas montañas de la Horconera —Bermejo, Tiñosa, Alhucemas— recortándose sobre un cielo azul salpicado de nubes.
Ha sido una jornada de calma y amistad, de caminos compartidos. La naturaleza hablaba en colores y perfumes, y nosotros, sencillos caminantes, nos hemos dejado envolver por la belleza serena del entorno.
Al terminar el paseo, la sensación era clara: el otoño no es sólo una estación, sino una forma de mirar el mundo con gratitud, sosiego y ternura.
Fotos y texto: Rafael Luna Leiva.
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Nº 12350. Cabra en el Recuerdo.
DE RUTA por la Lucena sefardí: tras los pasos de la perla de Sefarad.
Hoy hemos vivido una jornada verdaderamente enriquecedora recorriendo la Lucena sefardí, descubriendo la grandeza de una ciudad que, entre los siglos VIII y XII, fue uno de los focos más brillantes del mundo judío en la Península Ibérica.
Lucena, conocida entonces como Eloíssana, llegó a ser llamada “perla de Sefarad”, un nombre que no exagera su esplendor. Durante este periodo, la ciudad se convirtió en un centro intelectual de primer orden gracias a su escuela talmúdica, en la que se concentraba el saber hebreo de toda una época. Por sus aulas pasaron grandes eruditos dedicados al estudio de la Torá, el derecho, la poesía, la ciencia, la astronomía, la medicina y las leyes. Cursar estudios en Lucena era el paso previo imprescindible para acceder a los niveles superiores del conocimiento dentro del mundo sefardí.
Una de las particularidades más fascinantes de Lucena fue su autonomía política y jurídica. A diferencia de cualquier otro enclave hebreo de Europa, Eloíssana se gobernaba por sus propias leyes judías, lo que la convirtió en una verdadera ciudad-estado dentro del emirato y posteriormente del califato de Córdoba. Ni siquiera las convulsiones políticas y religiosas del siglo XI, tras la caída del califato y las persecuciones sufridas por las comunidades judías en Granada, lograron apagar su brillo: muchos intelectuales hebreos buscaron refugio en Lucena, consolidando aún más su prestigio cultural y espiritual.
Nuestra ruta ha comenzado en la Necrópolis judía de Lucena, un descubrimiento arqueológico de enorme relevancia hallado en 2006. Se trata del cementerio hebreo más importante de la Península Ibérica en época medieval y uno de los mayores de Europa. La visita guiada a este espacio nos ha permitido comprender la magnitud y el valor histórico de este hallazgo, auténtica joya de la Lucena judía.
Posteriormente, hemos continuado hacia el Castillo del Moral, sede del Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena, donde se exponen restos y piezas del periodo sefardí local. Desde allí, nuestro paseo nos ha llevado por las calles que antaño formaban parte del núcleo de Eloísana, adentrándonos también en los arrabales medievales —hoy el barrio de Santiago— y conociendo monumentos vinculados a la presencia judía en la ciudad.
La jornada ha concluido en el Palacio de los Condes de Santa Ana, donde una de sus salas está dedicada al legado judío de Lucena. Este edificio del siglo XVIII, levantado por una familia de judíos conversos, ofrece un cierre simbólico a la ruta: el testimonio de una herencia que, a pesar de los siglos y de las persecuciones, sigue viva en la memoria y en la identidad cultural de Lucena.
En definitiva, ha sido una experiencia impresionante, llena de aprendizaje y admiración por una ciudad hermana cuya historia sefardí constituye un pilar esencial para comprender el pasado cultural y espiritual de Andalucía. Animamos a todos a realizar esta ruta: descubrir la Lucena judía es viajar al corazón mismo de Sefarad.
Fotos y texto: Rafael Luna Leiva.
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Nº 12351. Cabra en el Recuerdo.
DE RUTA: Sileras, la memoria viva de la arquitectura popular y las costumbres rurales.
En el corazón de la comarca de la Sierra Subbética, al pie de unas sierras de terrenos triásicos de notable belleza, se encuentra la aldea de Sileras, perteneciente al término municipal de Almedinilla. Su visita supone un viaje al pasado, un reencuentro con la autenticidad de la arquitectura popular y con la memoria cotidiana de un mundo rural que, en parte, ha logrado conservar su esencia.
Las casas de Sileras, de muros encalados y techumbres de teja árabe, guardan aún la impronta del trabajo manual y del aprovechamiento de los materiales del entorno. En ellas se reconocen los valores de la sencillez, la funcionalidad y el equilibrio con la naturaleza, rasgos fundamentales de la arquitectura tradicional de nuestra comarca.
Entre los elementos más singulares de la aldea destaca la iglesia de la Virgen del Carmen, un templo de gran encanto, que constituye el corazón espiritual y comunitario de Sileras. No menos importante resulta el conjunto de los lavaderos públicos, un espacio de enorme valor etnográfico que aún se conserva en buen estado. Estos lavaderos fueron, durante décadas, el auténtico centro de la vida social: lugar de encuentro, de confidencias, de nacientes amistades y amores —los llamados “noviazgos”—, donde las mujeres se reunían para lavar la ropa y, al mismo tiempo, compartir la vida cotidiana. Su permanencia hoy nos habla de una época no tan lejana en la que la ausencia de agua corriente en los propios domicilios hacía de estos rincones un punto de reunión indispensable.
Uno de los aspectos más llamativos de Sileras es la sencillez de su nomenclatura urbana. Sus calles no llevan nombres de personajes ilustres ni de episodios históricos, sino que conservan la denominación natural y funcional de antaño: la calle de la Iglesia, la calle de la Fuente, la calle de la Escuela. Estos nombres, que surgieron de la necesidad de orientarse en un espacio reducido donde todos se conocían, representan una forma de entender la vida desde lo cotidiano y lo esencial. Sólo a partir del siglo XIX comenzó la costumbre de dedicar las calles a políticos, médicos, militares o reyes, una tendencia ajena al espíritu de las pequeñas aldeas.
En Sileras, sin embargo, como en otros pueblos de la Subbética, perviven aún esas denominaciones populares que son auténticos testimonios del lenguaje de la vida diaria. Nombres sencillos, cargados de sentido, que remiten a una geografía íntima donde cada rincón tiene su historia.
Visitar Sileras es, en definitiva, reencontrarse con una forma de habitar el mundo más humana y cercana, donde la arquitectura, las costumbres y el habla se entrelazan para formar un patrimonio cultural de incalculable valor. Un lugar donde el tiempo parece detenerse y donde todavía resuena la voz de las generaciones que lo construyeron.
Texto y fotos: Rafael Luna Leiva.
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Nº 12352. Cabra en el Recuerdo.
EXCURSIÓN de Geología y Patrimonio. Ruta de las norias y grieta/deslizamiento de Benamejí
Hoy hemos realizado la Ruta de las Norias, una ruta geológica e histórica por la localidad de Benamejí. La excursión geológica de este trimestre ha sido organizada por Cabra en el Recuerdo y coordinada por Rafael Roldán de la Rúa y Rafael Luna Leiva.
Desde el punto de vista geológico, Rafael Roldán nos explicó la importancia de este territorio conformado por arcillas triásicas, arcillas versiculores, en las que encontramos gran cantidad de afloramientos de yeso y de rocas como dolomías, orfitas y calizas, las cuales conforman todo este territorio. Rafael detalló las diferencias entre unas rocas y otras, y realizamos incluso una pequeña experimentación usando agua fuerte sobre la superficie de distintas muestras para observar su reacción y comprobar su composición lítica y química.
Entre los parajes visitados destacan los meandros del río Genil y las aceñas o norias de origen islámico y medieval, aunque las que hoy se conservan datan de los siglos XVIII, XIX y XX. Estas norias se utilizaban para elevar el agua del Genil y regar la vega del municipio de Benamejí.
En el apartado histórico, Rafael Luna Leiva conversó sobre cómo en esta orilla derecha del Genil terminaba, en época islámica, la jurisdicción de la cora de Cabra. Desde allí observamos también el Monte Hacho, coronado por el castillo de Benamejí, también conocido como castillo de Gómez Arias. Se trata de una fortaleza medieval del siglo IX que permaneció activa hasta que la frontera con el reino nazarí dejó de existir en el siglo XV. Tras la conquista castellana, pasó a manos de la Orden de Santiago y, posteriormente, según se explicó, Carlos I lo cedió al noble burgalés Diego de Bernuy, quien se convirtió en señor de Benamejí, trasladando dicha población al actual emplazamiento, junto a la conocida grieta de Benamejí, un deslizamiento triásico que históricamente ha generado numerosos problemas, especialmente en los años 1963 y 1989. Según Rafael Roldán, dicha grieta está hoy estabilizada.
Dentro del patrimonio histórico-artístico de la jornada destaca el puente renacentista que Diego de Bernuy mandó construir en 1550 para salvar el río Genil y comunicar Benamejí hacia el sur con Málaga. Fue proyectado por Hernán Ruiz II y está considerado uno de los puentes más bellos de la provincia de Córdoba. También contemplamos los viaductos de la Autovía de Málaga, tanto el descendente como el ascendente, obras de ingeniería de gran monumentalidad en estos parajes del Genil.
Finalmente, desde un punto de vista puramente geológico, visitamos la Cueva de Peñaparda, excavada en rocas dolomíticas, un enclave de gran interés y belleza natural. El último tramo de la ruta transcurrió por un bosque de pinos de repoblación de los años 70, que aporta al paisaje un carácter propio muy atractivo.
Con esta actividad cerramos el programa del último trimestre del año, dedicado al patrimonio geológico e histórico-artístico. Gracias a todos los amigos que nos han acompañado y a quienes han venido desde Rute, Llanos de Don Juan, Lucena, Montilla, Cabra y otras localidades que suelen participar en estas rutas organizadas por Cabra en el Recuerdo.
Fotos: Manuel Gomez Camacho y Rafael Luna Leiva.
Texto: Rafael Luna Leiva.
Miguel Mellado Moreno: : Pulsando sobre los siguientes enlaces pocreis acceder a las distintas publicaciones sobre este tema:
- Aportación de Rafael Roldán de la Rúa
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Aportación de Rafael Luna Leiva y Manuel Gómez Camacho
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Aportación de Agustin Borrallo
Aportación varios autores.
Aportación de Maria José
Aportación Rafael Roldán de la Rua .
Aportación Manuel Gómez Camacho .
Aportación Manuel Gómez Camacho .

Nº 12353. Cabra en el Recuerdo.
DE RUTA: Estepa (Sevilla).
La visita cultural a Estepa se ha revelado como un auténtico viaje al corazón del barroco andaluz. En sus calles blancas y serenas, la arquitectura se alza no sólo como testimonio histórico, sino como emoción petrificada. La alcazaba, los conventos y los templos que jalonan el casco histórico componen un conjunto artístico de extraordinaria coherencia, donde resuena la impronta de las grandes escuelas que modelaron la estética del Sur: la sevillana, la de Écija y la de Antequera. Todas ellas laten en fachadas que parecen respirar, en retablos que desbordan movimiento y en volúmenes que sostienen aún la teatralidad del siglo XVIII.
Para quienes venimos de Cabra, hubo un instante de reconocimiento íntimo: el mármol rojo y las calizas oolíticas de nuestra tierra emergen aquí como protagonistas silenciosos, integrándose en palacios y portadas que hablan del antiguo linaje estepeño y de un patrimonio conservado con admirable celo.
La jornada nos condujo también a un obrador tradicional, donde el aroma cálido de los polvorones y mantecados, orgullo gastronómico de Estepa, anticipaba ya el espíritu navideño que asoma en cada rincón. Ese instante, cargado de memoria y dulzura, completó una experiencia que trasciende lo puramente cultural para rozar lo sensorial.
Estepa, tan ligada al imaginario del barroco andaluz y ejemplo de conservación urbana, nos recibe limpia, ordenada y respetuosa con su historia. Prometemos volver, porque hay ciudades que no se visitan: se contemplan, se escuchan y, sobre todo, se sienten.
Texto y fotos: Rafael Luna Leiva.
Miguel Mellado Moreno: : para ver el reportaje fotográdico de Rafael Luna pulsad aquí
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Nº 12354. Cabra en el Recuerdo
Ruta por Carmona (Sevilla)
A unos 130 kilómetros de Cabra se encuentra la ciudad de Carmona situada en plena campiña sevillana. Situada en un alcor relativamente elevado y defendible que hizo que desde sus primeros pobladores la fortificaran, habitada desde hace 5000 años, ha sido habitada por tartésicos, fenicios, cartaginense. romanos, godos, árabes y finalmente conquistada por Fernando III el Santo rey cristiano castellano. En 1630 Felipe IV le otorgó el título de ciudad.
Carmona cuenta con un magnífico Museo y Centro de interpretación de la Ciudad, que se ubica en el Palacio del Marqués de las Torres y que conserva parte de su rico patrimonio arqueológico, ya que esta ciudad ha sido pionera en la investigación arqueológica desde hace más de 130 años y nunca ha perdido el impulso investigador hasta nuestros días. Su registro arqueológico es una muestra muy representativa de los acontecimientos históricos ocurridos en el suroeste de la península ibérica por lo que muchas de las actuaciones arqueológicas realizadas conllevaban un nuevo giro en el conocimiento de la historia de la zona y del país.
Declarado conjunto histórico en 1963 la zona incluida dentro del recinto amurallado y monumentos histórico-artísticos las ermitas de San Mateo y San Antón, la torre e iglesia de San Pedro, el convento de la Concepción y los restos de la Vía Augusta y su puente. Cuenta con el ya citado museo y una zona arqueológica en donde estuvo ubicada una necrópolis romana, conservándose también un anfiteatro romano y las murallas que se conservan son también herencia romana. Dentro de su arquitectura defensiva cuanta con el Alcázar del Rey Don Pedro, conocido como el alcázar de arriba, la Puerta de Sevilla fortificada a modo de pequeño alcázar, la puerta de Córdoba y la Torre del Picacho. Contando también con varias casas-palacio, como las del Marqués de la Torres, las de don Alonso Bernal Escamilla, la de los Aguilar, la de los Domínguez, la de los Rueda y la de los Lasso.
Entre su patrimonio inmueble religioso cuenta con los conventos de la Concepción, de la Trinidad, de Santa Ana, de las Descalzas, de Madre de Dios y de Santa Clara. En lo que respecta a templos están la ermita de San Mateo, la ermita de San Antón, la ermita de Nuestra Señora de Gracia, la iglesia de San Pedro, la iglesia de Santa María de la Asunción, la iglesia del Divino Salvador, la iglesia de San Bartolomé, la iglesia de San Blas, la iglesia de San Felipe y la iglesia de Santiago.
En un paraje del municipio se encuentra la conocida como cueva de la Batida, que fue una cantera medieval.
Texto de Miguel Mellado Moreno
Pulsad en los siguientes enlaces para visualizar las fotografías aportadas por Manuel Gómez Camacho de la visita a Camona:
- Museo arqueológico
- Alcazaba de la Puerta de Sevilla.
- Convento de Santa Clara.
- Necrópolis.
- Necrópoli. Tumba del elefante
- Necrópolis.Tumba de Servilia.
- Vistas de Carmona.

Nº 12355. Cabra en el Recuerdo.
DE RUTA por Comares, el balcón de la Axarquía.
Llegar a Comares es como ascender hacia un sueño blanco suspendido entre montañas. La carretera, serpenteante y luminosa, va trepando entre almendros y olivos hasta que el pueblo aparece encaramado en lo alto de un promontorio, como un nido de luz a 730 metros sobre el nivel del mar. Desde allí domina toda la Axarquía, los Montes de Málaga que se ondulan como un mar verde y, más lejos, la línea azul del Mediterráneo. No es casual que lo llamen el balcón de la Axarquía. Pocas veces el horizonte se muestra tan generoso.
Comares conserva el alma de los pueblos andalusíes, con su trazado laberíntico, sus adarves encalados y esa quietud que parece hecha para escuchar el paso del viento entre las callejas. Fue, en tiempos musulmanes, un baluarte inexpugnable de Omar Ben Hafsún en su lucha contra los califas cordobeses. Aquel enclave de piedra y silencio fue finalmente conquistado en 1487 por las tropas castellanas, y con esa victoria comenzaría un nuevo capítulo en la historia de estas montañas.
El viajero que llega hoy a Comares entra por la Puerta de Málaga, un arco de herradura de ladrillo rojizo donde se alza el escudo del pueblo: las franjas horizontales de los Fernández de Córdoba, el rey Boabdil encadenado y las veintidós banderas arrebatadas a los musulmanes en la batalla de Lucena, año 1483. Una piedra que resume siglos de orgullo y memoria.
Fue Diego Fernández de Córdoba, alcaide de los Donceles y señor de Lucena, sobrino del conde de Cabra, quien recibió el título de marqués de Comares tras ser conquistada esta localidad.
A medida que uno se interna por las calles, el rumor del pasado se mezcla con el sonido de las campanas. Hay algo en la luz que parece detenerse sobre los muros encalados, algo que invita al silencio y al asombro. En un rincón del pueblo, donde las casas se agrupan en torno a un pequeño adarve, se abre la Calle del Perdón.
Cuenta la tradición que allí, tras la conquista cristiana, fueron bautizadas las treinta familias moriscas que decidieron permanecer en Comares. Desde entonces, cada domingo y cada día festivo, las campanas de la iglesia repican treinta toques, en memoria de aquellas familias coversas que continuaron su vida entre estas calles de cal y silencio. Es imposible pasar por allí sin sentir una cierta emoción, una mezcla de respeto y ternura hacia esa historia antigua que todavía late en el aire.
El corazón de Comares es su Iglesia de la Encarnación, de estilo mudéjar, levantada sobre la antigua mezquita. Su torre cuadrada domina el caserío, y dentro, la penumbra huele a cera y a madera vieja. Las bóvedas, las armaduras, el equilibrio de sus líneas hablan de esa fusión de mundos que caracteriza a la arquitectura de la Axarquía: un diálogo entre lo cristiano y lo andalusí en el más estilo mudéjar.
Subiendo un poco más, donde estuvo el castillo árabe, hoy cementerio municipal, se conserva aún la Torre del Homenaje, conocida como Torre Tahona, algo tosca por el desgaste de los siglos, pero aún mantiene la dignidad de las ruinas que se saben guardianas de una historia. Desde allí, el paisaje se abre inmenso: al oriente se alza la Maroma, la montaña más alta de Málaga; al sur, el mar brilla como un espejismo, y más allá, Vélez-Málaga descansa entre huertos y luz.
Comares sorprende al viajero. Sus arcos, sus miradores, sus callejas que se retuercen en busca de sombra, todo parece hecho para la contemplación. Quizá por eso, el 40 % de sus habitantes son extranjeros, en su mayoría ingleses, que han encontrado aquí un lugar donde quedarse. Cuentan que este paisaje tiene algo de magnético, una calma que atrapa y cura.
Al caer la tarde, cuando el sol tiñe de oro los tejados y las montañas se disuelven en la bruma violeta del horizonte, uno comprende por qué este pueblo es mucho más que un mirador. Comares es memoria viva, un balcón suspendido entre la historia y el cielo.
Y al marcharse, mientras las campanas vuelven a dar sus treinta toques, el viajero siente que también a él le ha sido concedido un pequeño perdón: el de haber olvidado por unas horas el estrepitoso ruido del mundo.
Texto y fotos: Rafael Luna Leiva.
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Nº 12355. 12356 Cabra en el Recuerdo.
DE RUTA por Olivenza: una ciudad portuguesa en el corazón de España.(Crónica de una visita a La Raya)
Nuestro viaje a Olivenza nació, como tantas buenas aventuras, de la lectura de un libro. Primero fue "La Raya de Portugal" (1972), aquel texto de Luis Carandell que revelaba la frontera como un mundo propio, de lutos, silencios, economías humildes e identidades mestizas. Mucho después llegó una segunda lectura: "Lugares fuera de sitio", de Sergio del Molino, libro que nos sacudió con la historia singular de este territorio arrebatado a Portugal en 1801 durante la Guerra de las Naranjas. De esa semilla literaria surgió el deseo de conocer, de pasar la página y entrar en el relato, pisando las calles donde los libros guardan memoria.
Y así llegamos un grupo de amigos a esta ciudad que sigue siendo portuguesa sin dejar de ser española, o es española sin renunciar a su alma lusa.
Lo primero que sorprende es la fidelidad de la ciudad a su pasado portugués: la doble rotulación de las calles, el pavimento típicamente luso del centro histórico, las tiendas llamadas Saudade, los niños aprendiendo portugués en la escuela, y esa posibilidad, tan simbólica, de que sus habitantes puedan optar a la doble nacionalidad. En Olivenza se respira una identidad híbrida, consciente y orgullosa.
Pero donde Portugal late verdaderamente con fuerza es en su patrimonio monumental.
La iglesia de la Magdalena, construida en el siglo XVI, es una de las cumbres del manuelino, ese estilo que definió el reinado de Manuel I y las ansias oceánicas del país. Que en esta pequeña ciudad se conserve una obra comparable a los Jerónimos o a la Torre de Belém resulta una sorpresa difícil de olvidar.
Aquí trabajaron los mismos maestros que participaron en las grandes empresas arquitectónicas de Lisboa, y aquí descansa Fray Henrique de Coimbra, el obispo de Ceuta y el primer sacerdote que celebró misa en Brasil. La historia global de las navegaciones portuguesas pasa, con toda su fuerza, por esta iglesia que parece transportarnos al tiempo de las carabelas.
No menos evocadora es la memoria de Paulo da Gama, hermano de Vasco, nacido en Olivenza y partícipe en la hazaña de doblar África para llegar a las codiciadas especias de Oriente. Pocas villas pueden exhibir, en tan poca extensión, tantas llamas vivas de la epopeya atlántica.
Continuamos el recorrido por la delicada capilla de Santa Cruz de la Misericordia, un relicario de azulejos azules y blancos que envuelven al visitante con una intensidad casi ceremonial. Aquí trabajó Manuel dos Santos, uno de los grandes artistas del azulejo portugués. Su trazo, vivo y narrativo, convierte las paredes en un libro esmaltado.
La iglesia de Santa María del Castillo, renacentista y poderosa, sorprende por sus retablos y por la presencia de un monumental árbol genealógico de Jesé, tan propio de la identidad religiosa portuguesa. La mayor sorpresa para nosotros fue encontrar una Virgen de la Esperanza enviada desde Cabra a modo de regalo, un puente inesperado entre dos pueblos que comparten mucho más de lo que a veces se reconoce.
El castillo de Olivenza es un manual de historia medieval escrito en piedra. La subida a su imponente torre del homenaje, una de las más altas de Portugal (ironías del destino), ofrece una visión amplia de la llanura raiana.
En el interior descubrimos la antigua panadería del rey, donde en el siglo XVIII se cocían diez mil panes diarios para abastecer al ejército establecido en esta plaza fuerte. Hoy aquel horno real es un museo etnográfico extremeño magnífico, uno de los mejores de la región, donde el pasado se expone con claridad y belleza.
La visita no sería completa sin hablar de la hospitalidad. Nuestra estancia en el Palácio de Olivença, un hotel con auténtico encanto, permanecerá en la memoria: habitaciones acogedoras y unos desayunos extraordinarios en los que, para nuestra sorpresa, no faltaban migas extremeñas. Esa mezcla, tan simbólica, fue casi una metáfora de la ciudad: el encuentro perfecto entre dos mundos.
Las cenas, los paseos nocturnos y la compañía amable en el Liceo local que nos acogió durante dos noches hicieron el resto. Salimos de Olivenza con la sensación de haber ganado una amistad nueva.
Olivenza sigue siendo el territorio más simbólico de La Raya. Un lugar que España tomó en 1801 y que Portugal aún hoy reclama. Pero más allá de la política, la realidad es que este espacio vive en una identidad compartida, mestiza y fértil, donde el portugués y el español dialogan en cada piedra.
Nuestro viaje ha sido, sobre todo, una lección: la frontera no separa; revela. Y en esa revelación aprendimos que Olivenza es mucho más que un lugar disputado: es una joya cultural, una ciudad llena de memoria, una puerta abierta a la historia atlántica y un ejemplo de cómo el pasado puede convivir con el presente sin perder dignidad.
Fotos y texto: Rafael Luna Leiva.
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Nº 12355. Cabra en el Recuerdo.
DE RUTA: Loja, una rosa entre espinas.
Hay ciudades que se dejan visitar, y otras que exigen ser comprendidas. Hay destinos hechos para las prisas y el consumo fácil, y hay lugares, cada vez más escasos, que sólo se entregan al viajero que llega con el alma abierta, dispuesto a escuchar lo que permanece latente entre las piedras. Loja es una de ellas. Ciudad olvidada, ciudad herida, ciudad sorprendentemente viva, ciudad que no busca turistas, pero que espera insomnes viajeros de cuaderno y bolígrafo.
Llegamos a Loja como quien llega a un recuerdo. El río Genil se deshacía en brumas, como si la mañana quisiera mantener en secreto su vieja historia. Desde el mirador donde un día la reina Isabel contempló la ciudad conquistada y murmuró: “Loja, una rosa entre espinas”.
La niebla nos abrazaba suavemente. Fue un recibimiento íntimo, casi espiritual, propio de esa Andalucía profunda donde cada amanecer trae consigo un episodio de la Historia.
Con ilusión infantil, bajamos a la evocadora ciudad. La calle Real se abrió ante nosotros como un libro de capítulos irregulares, donde convivían fachadas humildes con la presencia solemne de antiguas casas solariegas tristemente abandonadas. Nos acercamos al mausoleo del General Narváez, a la figura pétrea de quien llegó a ser siete veces Presidente del Gobierno y que sigue siendo hijo predilecto de esta tierra. Continuamos soñando por sus miradores, sus adarves, sus atalayas, esos ojos de piedra que vigilan la vega desde hace siglos, balcones por donde la ciudad se asoma humilde y orgullosa.
Observamos la Encarnación, un templo que guarda la luz nazarí con su mezcla gótico-mudéjar, alzándose como símbolo de un tiempo en el que todo cambiaba, cuando una cultura sustituía a otra, y donde, por mandato de los reyes cristianos, toda ciudad retomada a la cultura nazarí debía llevar este nombre. Torres, contrafuertes, muros que parecen llorar el esplendor perdido de una civilización que dejó su luz encendida para siempre en las tierras de Granada.
Soñadores de sentimientos imposibles, subimos a la Alcazaba atravesando el arco que aún recuerda, orgulloso, el pulso islámico de la ciudad. Allí, entre murallas desgastadas por el tiempo y torres que conservan su porte, la arqueología habla viva e indomable. Habla en la cerámica medieval que brota entre las piedras, en el aljibe que se abre como un secreto en la plaza de armas. En la cima del promontorio nos esperaba la memoria de Aliatar, alcaide de Loxa, quien perdió la vida en la batalla de Lucena en 1483, ese episodio decisivo en el que participaron los condes de Cabra y en el que el propio rey Boabdil fue apresado. Sombra del convulso siglo XV, donde una cultura se quebraba y otra renacía.
En la misma ascensión a la Alcazaba, nos acompañó la princesa Morayma, la joven casada con Boabdil que aún vaga llorando por la caída de Granada. Morayma, quien murió en tierra extranjera sin llegar a acomodarse a su exilio en Fez. Frente a su escultura uno comprende que la Historia, a veces, no se cuenta: se respira y se siente.
Entramos en la Alcazaba por el arco de herradura que se abre a los pies de su Torre del Homenaje, torre de impronta almohade reforzada con sillares de travertino en esta capital del agua. Nos adentramos en la antigua cárcel, abriéndose de par en par la vivienda de los antiguos alcaides de Loxa. Visitamos el Museo Histórico y subimos al piso más alto de la ciudad donde aún permanece abierta la exposición que Cabra en el Recuerdo, junto con Rosana, técnico de cultura, organizamos sobre la figura del escultor egabrense Antonio Maíz Castro, el gran maestro de la piedra que tanto cariño y reconocimiento recibió por los ciudadanos de Loja, cariño que hoy también hemos vuelto a recibir a estos incansables viajeros con indusimulada mirada machadiana.
De regreso al corazón de la ciudad, nos detuvimos en el antiguo Palacio del General Narváez, hoy Ayuntamiento. Gracias a la generosidad del consistorio, recorrimos la monumental escalera imperial, entramos en el antiguo gabinete del político, actual despacho de la alcaldía, y contemplamos el antiguo salón de baile convertido en salón de plenos. Mobiliario neorrenacentista, taracea granadina, retratos que han visto pasar conspiraciones, celebraciones y silencios. Loja nos mostraba ahora su rostro decimonónico, elegante y solemne.
Y porque todo viaje necesita un remanso, terminamos la jornada en la pastelería Santa Teresa, heredera de una tradición repostera que desde el siglo XIX convierte sus roscos en un pequeño tesoro local. Su maestra pastelera nos recibió con esa calidez que sólo existe en ciudades que aún se saben humanas, contándonos su amistad con Javier, el vecino de Cabra que también dejó huella en esta vega del Genil.
No es fácil describir lo que sentimos al despedirnos de Loja. Hay ciudades que se fotografían, otras que se recuerdan, y unas pocas, muy pocas, que se viven. Loja pertenece a esta última categoría. Es ciudad de memorias superpuestas, de voces antiguas que resuenan entre la bruma de su Río Grande y las piedras de la Alcazaba. Ciudad que conserva sus heridas, pero también su sabia e inteligente dignidad. Ciudad que no se disfraza, que no se inventa, que no necesita platós ni decorados para ser falsamente alagada.
Hay que ir a Loja con alma de viajero, con ojos dispuestos, con el corazón muy atento. Entonces, y sólo entonces, Loja se abre indiscutiblemente como una rosa entre espinas.
(Regresaremos a las brumas de un nuevo amanecer).
Texto y fotos: Rafael Luna Leiva.
Miguel Mellado Moreno: Ver reportaje fotográfico de Rafael Luna pulsando aquí

Nº 12358. Cabra en el Recuerdo.
DE RUTA por Periana: luz meridional en el Día de la Constitución.
El Día de la Constitución nos encontró en ruta, entre amigos, avanzando hacia Periana, en el corazón de la Axarquía malagueña. Ha sido un día casi invernal, pero en estas laderas meridionales de la Sierra de Alhama el invierno siempre llega suavizado, envuelto en esa luz cálida que parece brotar de la propia tierra. Frente a nosotros, como un guardián silencioso, se alzaba La Maroma, recortada en un cielo que alternaba azul y nubes, poderosa en su presencia y familiar en su compañía.
Periana nos recibió con su blancura serena, con calles que descienden hacia el horizonte y tejados que se asoman curiosos a los montes. Veníamos en busca de los olivos milenarios: troncos retorcidos por siglos de viento, silenciosos testigos de la vida en estas tierras del sur. Son árboles que no sólo dan fruto; dan memoria. Al tocarlos, uno siente un latido antiguo, una raíz común que nos recuerda de dónde venimos y por qué seguimos reuniéndonos en torno a la naturaleza y la amistad.
Entre senderos, paisajes abiertos y un sol que acariciaba más que calentaba, el día fluyó con la sencillez de las cosas auténticas. Compartimos conversaciones largas, risas que se mezclaban con el eco de los montes y una comida que, más allá del sabor, fue el vehículo perfecto para la convivencia. Porque de eso iba también la ruta: de celebrar la compañía, de detener el tiempo en buena conversación, de dejar que la amistad hiciera su trabajo luminoso.
Regresamos con la sensación plena de haber vivido un día que, sin grandes gestos, se hizo memorable: un encuentro con la tierra, con la historia vegetal de los olivos ancestrales y, sobre todo, con la calidez humana que convierte cualquier paseo en un pequeño capítulo para guardarlo en nuestra memoria.
Miguel Mellado Moreno: Ver reportaje fotográfico de Rafael Luna pulsando aquí






