RUTA POR ARROYO SALADO.
(Surgencias salinas y ferruginosas)
El pasado sábado 10 de octubre del 2026, los amigos de Cabra en el Recuerdo, coordinados por Rafael Roldán de la Rúa, geólogo, y Rafael Luna Leiva, historiador del arte, realizamos la primera actividad de este curso, dedicada a conocer y poner en valor, el extraordinario patrimonio natural y geológico de nuestro Geoparque de las Sierras Subbéticas. En esta ocasión, realizamos una interesante ruta hidrogeológica por el río Salado, en el término municipal de Priego de Córdoba.
Iniciamos el recorrido a la salida de Priego, dirección Algarinejo, siguiendo el sendero que conduce a la ermita de San Miguel. Durante el descenso, abandonamos esta senda a la altura de un magnífico puente de sillería, construido con sillares de arenisca y travertino, una auténtica joya de nuestro patrimonio histórico y uno de los puentes más bellos de la comarca.
Desde allí continuamos río arriba, siguiendo el curso del Salado, que tiene su nacimiento en la sierra de la Tiñosa. Durante el recorrido tuvimos ocasión de contemplar un ejemplar verdaderamente excepcional: el pino carrasco más grande de la provincia de Córdoba, un auténtico monumento natural.
Pero, sin duda, uno de los momentos más interesantes de la jornada fue descubrir cómo las aguas del río, inicialmente dulces, van adquiriendo una sorprendente coloración rojiza debido a las surgencias ferruginosas, al tiempo que los aportes de aguas salinas le confieren la salinidad que da nombre al río. Un fascinante ejemplo de cómo la geología condiciona las características de nuestros cursos de agua.
Nos ha impresionado especialmente contemplar la intensa coloración rojiza o ferruginosa de sus aguas, así como comprobar cómo, en determinados puntos del lecho del río, afloran surgencias de aguas salinas. La ausencia de lluvias recientes nos ha permitido observar con especial claridad las manifestaciones de esta salinidad.
Y es que el río Salado, cuyo nacimiento se encuentra en la Tiñosa, nace con aguas dulces y va adquiriendo su carácter salino a lo largo de su recorrido, al recibir aportaciones de aguas mineralizadas, algunas de ellas ricas en sales y compuestos de hierro.
El origen de este fenómeno tan singular lo explicó in situ nuestro geólogo Rafael Roldán de la Rúa, que nos ofreció una magnífica lección de hidrogeología, ayudándonos a comprender que, para explicar lo que hoy contemplamos, tenemos que remontarnos millones de años atrás, a la historia geológica de las Sierras Subbéticas y del antiguo mar de Tethys.
Rafael Roldán explicó que en los materiales arcillosos y evaporíticos del Triásico se encuentra una de las claves de este fenómeno. Estos terrenos conservan depósitos salinos procedentes de antiguos ambientes de sedimentación y evaporación, testigos de una historia geológica que ha dejado su huella en nuestro territorio. Al circular por estos materiales, las aguas pueden disolver parte de esas sales y transportarlas hasta las surgencias que alimentan el río.
Otra de las grandes sorpresas que nos ha deparado nuestra excursión al río Salado ha sido descubrir la extraordinaria riqueza geológica que se esconde entre las piedras y los materiales de aluvión de su lecho.
Lo que a primera vista podría parecernos un simple conjunto de cantos rodados, gravas y sedimentos se ha convertido, gracias a las explicaciones de nuestro geólogo Rafael Roldán de la Rúa, en un auténtico museo natural donde cada roca tiene una historia que contar.
Durante el recorrido hemos podido observar y reconocer una sorprendente variedad de rocas y materiales, entre ellos ofitas, carniolas, travertinos y sílex, además de numerosas piedras impregnadas de tonalidades rojizas y ocres por la presencia de compuestos de hierro. Especialmente llamativas resultan las pequeñas cristalizaciones y depósitos de sal que aparecen sobre algunas superficies, consecuencia de la singular salinidad de las aguas de este río.
Toda esta diversidad convierte el lecho del Salado en una magnífica aula de geología y mineralogía al aire libre, donde podemos descubrir y comprender algunos de los procesos que, a lo largo de millones de años, han modelado nuestro territorio.
¡Cuántas veces habremos contemplado las piedras de un río sin imaginar la extraordinaria historia geológica que encierran!
Precisamente ahí reside uno de los mayores valores de esta excursión: aprender a mirar nuestro paisaje con otros ojos, descubriendo detalles que habitualmente pasan inadvertidos y que nos permiten comprender mejor la riqueza de nuestro Geoparque de las Sierras Subbéticas.
Una de las sorpresas más entrañables de nuestra excursión al río Salado ha sido un encuentro que difícilmente olvidaremos. Ya que mientras explorábamos las surgencias de aguas salinas que afloran en el lecho del río, nos encontramos con un vecino de Priego que se acercaba al lugar provisto de varias garrafas de plástico.
Nuestra curiosidad nos llevó a preguntarle qué objetivo le había traído hasta allí. Su respuesta nos dejó verdaderamente sorprendidos: ¡venía a recoger agua salada del río para aliñar las aceitunas!
Pero lo más interesante estaba por llegar. Nos contó que aquella práctica no era algo reciente, sino una tradición familiar transmitida de generación en generación. Su padre, sus abuelos y sus bisabuelos ya acudían a aquel mismo lugar para recoger el agua salobre que utilizaban en la preparación de las aceitunas.
¡Qué extraordinaria muestra de sabiduría popular y de aprovechamiento de los recursos naturales de nuestro territorio!
Lo verdaderamente hermoso de aquel encuentro fue que el aprendizaje resultó ser mutuo. Aquel vecino nos descubrió una tradición que todos desconocíamos, mientras que nosotros, gracias a los conocimientos compartidos por nuestro geólogo Rafael Roldán de la Rúa, pudimos explicarle el origen geológico de aquellas aguas saladas, relacionado con los materiales salinos del Triásico y la historia geológica de nuestro territorio.
De este modo, en un rincón del cauce medio del río Salado, se produjo un encuentro maravilloso entre la sabiduría popular, transmitida durante generaciones, y el conocimiento científico que nos ayuda a comprender los fenómenos de la naturaleza.
Porque el conocimiento no circula en una sola dirección. Todos tenemos algo que enseñar y mucho que aprender.
Y precisamente eso es lo que más nos emociona de estas excursiones: descubrir que nuestro patrimonio no está solamente en las rocas, en los paisajes o en las aguas de nuestros ríos, sino también en las personas, en sus recuerdos, en sus costumbres y en las tradiciones que han sabido conservar.
Muchas gracias a este amable vecino de Priego por compartir con nosotros un pequeño gran secreto del río Salado y una tradición familiar que forma parte de nuestro patrimonio cultural.
En palabras de nuestro amigo Rafael Roldán de la Rúa «Ha sido fascinante y sorprendente la ruta geológica realizada hoy en las Sierras Subbéticas. Donde el Arroyo Salado, un auténtico tesoro geológico de las Sierras Subbéticas, nos ha mostrado cómo las surgencias salinas y ferruginosas dan al Arroyo su singularidad y sus sorprendentes tonalidades rojizas. Sus aguas rojizas y salinas nos ha revelado cómo los minerales del subsuelo transforman el agua y dan lugar a un entorno único. ¡La naturaleza nos ha mostrado, en directo, la fascinante historia geológica de las Sierras Subbéticas!»
Ha sido una magnífica jornada de convivencia, naturaleza y aprendizaje, que esperamos sea la primera de muchas actividades dedicadas a descubrir, conocer y valorar los tesoros de nuestro Geoparque. Una jornada para aprender, sorprendernos y valorar aún más el extraordinario patrimonio de nuestro Geoparque de las Sierras Subbéticas.
Nuestro agradecimiento a Rafael Roldán de la Rúa por su generosidad, entusiasmo y extraordinaria capacidad didáctica para acercarnos unos conocimientos que, sin sus explicaciones, difícilmente habríamos llegado a apreciar. Todo ello han convertido esta visita en una auténtica lección de geología al aire libre.
También queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos los amigos que nos han acompañado, llegados principalmente de Lucena, Priego de Córdoba, Castro del Río y Cabra.
¡Qué extraordinario resulta descubrir que las aguas que hoy vemos discurrir por nuestro paisaje nos permiten interpretar procesos geológicos de hace millones de años!
Rafael Luna Leiva
(Cabra en el Recuerdo)
«« COMENTARIOS »»
Carmen Garcia Valdecasas:
Extraordinaria explicación y reportaje fotográfico.
Creía que solo se daba en Río Tinto se daba esa tipo de coloración .
Toda una suerte poder contemplar ese río y sus características tan especiales.
Muchas gracias Rafael luna Leiva y a Rafael Roldán de la Rua, por darnos a conocer está lección de hidrogeología a los que estamos fuera.
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Margarita Carrillo:
Que interesante!! Gracias a Rafael Roldán y a ti por las bonitas fotos
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Maribel Guzmán Ruz:
Muy interesante todo el reportaje de está salida, soy tal para cual los dos Rafaeles, demostrando el entusiasmo en todo lo q emprendéis y lo bien q transmitís. Me ha encantado hasta la charla con el Sr. q iba a x agua con sus garrafas. Muchas gracias x compartir y Felicidades a los dos 👏🏼👏🏼👏🏼👏
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PloggingeAndo Priego:
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Hace unas semanas estuvimos en el nacimiento del rio salado practicando plogging, durante el recorrido pudimos recoger algunas bolsas de #basuraleza.
Esperamos que os encontrarais limpia la zona.
Enhorabuena por vuestra interesante actividad.
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Margarita Carrillo:
Gracias a ti Rafael, lo cuentas tan bien, que tengo la sensación de que os he acompañado
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Francisco Bonilla Laguna:
Preciosa excursión y bonito relato de la misma
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Peter PM:
Muchas gracias a Rafael Luna Leiva y a Rafael Roldán de la Rúa por el magnífico senderismo que nos han documentado tanto geológicamente como históricamente.
Muchas gracias a las dos.
-Antonio Rodríguez Pérez:
Gracias. De un prieguense nato emigrado a otras tierras que recorrió en su dia el río Salado desde su mismo nacimiento hasta la Cubé y Angosturas abajo.
Recuerdos de mi niñez y madurez formada.
Cuánto me hubiese gustado en esta excursión acompañaros.
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