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Elvira Ruiz López

Fotos de Elvira Ruiz López

En 1904 Elvira nace en Cabra en el seno de una familia numerosa dedicada a la carpintería y a la fotografía, ya que su padre Rafael Ruiz Romero cuenta con un Estudio de fotografía y una carpintería ambos negocios en un principio ubicados en su casa de la calle Juan Valera. Se podría decir que Elvira nace en un estudio fotográfico y que su infancia trascurre rodeada de trípodes, de atrezo, de focos y cámaras fotográficas.

 Si al hecho de que Elvira contara de forma natural con unas condiciones artísticas innatas, se le suma que desde seis o siete años, se pega a su padre y participa de los trabajos que este la va asignado a cada uno de sus hijos en el proceso de creación fotográfica, tenemos como resultado que antes de los quince años Elvira dominara con maestría las técnicas del arte de la fotografía. Las fotografías del estudio de los Ruiz seguían saliendo a nombre de su padre, ya que Elvira tenía pudor a que lo hicieran con el suyo y como era Elvira “la fotógrafa”, la que realizaba las tomas, las fijaba, las retocaba, las revelaba, las iluminaba y finalmente enmarcaba, Rafael Ruiz un día se plantó y obligó a su hija Elvira a firmar sus fotografías, por lo que a partir de los 18 o 20 años Elvira ya contó con su propio sello con su logotipo y su propio estudio “Foto Elvira”.

 En el estudio de Elvira no solo se retrataban personas sino que durante una época también trabajaron las tarjetas postales, para ello sacaban fotografías de un sitio pintoresco de Cabra, generalmente, de la Fuente del Río, de la Plaza Vieja, de la Virgen de la Sierra o de la Plaza de España con el ayuntamiento al fondo y que luego se llevaban a la imprenta de Florean para que imprimiera por detrás el texto característico de estas singulares cartas postales y las vendiera directamente en la misma imprenta.

 Mediante el relato que transcribimos de Elvira Padillo Ruiz hija de Elvira, podremos hacernos una idea de cómo era un día cualquiera en vísperas de comuniones o cuando se fotografiaba una novia en el estudio fotográfico de su madre “los clientes venían con los trajes de comunión de las niñas y de los niños y en casa teníamos que tener planchas y tableros para planchar, por toda la casa era normal ver a gente planchando o dando algún arreglo de costura, Elvira preparando y dándole los últimos retoque al modelo antes de realizar la toma, A veces era tal la confluencia de clientes que de hecho dábamos números como hoy en día se dan en algunos establecimiento para evitar las peleíllas entre los mismos. Y en el caso de las novias lo mismo, estas venían normalmente unos días después de casarse, después del viajes de novios la que se lo podía permitir o cuando podían, traían su maletica con su ropa, y en el Estudio se preparaba en vestido de plancha y algún que otro retoque de costura si eran necesarios, se vestían y se peinaban en el estudio para estar lo más guapas posible para que Elvira le hiciera el retrato más importante en sus vidas“.

 En los años que Elvira tubo abierto su Estudio fotográfico, la mayor parte del trabajo se concentraba en las fechas más señaladas del año, Semana Santa, San Juan, el día de la Virgen de la Sierra, Navidades etc, eran los momentos para estrenar alguna prenda, el que se lo podía permitir y por supuesto el momento ideal para ir “a retratarse”, por lo que la vida social de un fotógrafo responsable en las grandes festividades locales era prácticamente nula. En un mundo de fotografía en blanco y negro, se impuso la moda de iluminar las fotografías en el que Elvira, por sus cualidades pictóricas innatas fue el máximo exponente egabrense del proceso iluminador. Pero la iluminación de fotografías era un proceso lento que llevaba mucho tiempo realizarlo, dado que las fotografías iluminadas eran únicas y por cada copia que le solicitaban había que repetir el proceso. La vida de Elvira como fotógrafa de éxito en Cabra y la comarca, aunque le permitía vivir holgadamente económicamente, era dura y sacrificada, prueba de ellos es que ninguno de sus dos hijos Rafael y Elvira, a pesar de contar con los conocimientos técnicos para ello, optaron por continuar con el negocio de la fotografía, aunque a ella le hubiese hecho mucha ilusión que su hija hubiese continuado con su querido “Foto Elvira”.

 Elvira además de sus dotes profesionales poseía un gran corazón, en los años malos de la postguerra española, cuando se le presentaba un caso como el de una familia que deseaba mandar una foto al marido emigrante o un hijo deseaba entregar a su madre su foto de militar y no contaban con dinero para pagar el retrato, hubo quién le propuso la entrega en pago de un anillo o unos pendientes u otro objeto de valor, a lo que Elvira se negó siempre, les hacía y entregaba la fotografía y le daba facilidades, para que le fueran pagando poco a poco, cuando buenamente pudiesen. Muestra de gran filantropía de Elvira fue que no dudo en acoger en su casa a sus hermanas Purita y Rosario cuando quedaron viudas en una precaria situación económica. En la casa de Elvira estaba abierta para todo el mundo, el ella convivieron como hermanos, hijos y sobrinos a estos le enseñó el oficio y le ayudó a montar sus propios estudios de fotografía y uno de ellos Alfonso permaneció a su lado como ayudante suyo hasta que cerró Foto Elvira.

  Alcanzó a vivir Elvira hasta los 92 años pero una artrosis que comenzó a padecer en su madurez, fue privándola cada vez más de movilidad hasta dejarla postrada en silla de ruedas. Nos dejó en el año 1996 y años más tarde concretamente en el 2013, la Asociación Cultural Fotográfica Objetivo Égabro le rendía un merecido homenaje, en un emotivo acto que fue presidido por el Sr. Alcalde de la localidad y el de la asociación cultural, al que asistieron sus hijos y que contó con un gran éxito de público que llenó la sala de la Capilla del Antiguo Asilo y donde Francisco José Díaz, miembro de ACOE versó sobre la figura de Elvira, sobre su trayectoria profesional a través de su estudio “Foto Elvira”, sobre su dilatada carrera llena de arte y de profesionalidad y destacó su “pasión por la luz” que había representado una constante en su obra.

 Para finalizar esta reseña Cabra en el Recuerdo, a las vista de su obra artística y conocedores de las virtudes personales que la adornaban, en reconocimiento a su dilatada carrera como fotógrafa y por habernos dejado a todos los egabrenses esos tesoros fotográfico, queremos expresar nuestra admiración por la gran fotógrafa y por la gran persona que fue nuestra paisana Elvira Ruiz López y estamos seguros que allí donde esté, verá con orgullo y satisfacción como su obra ha roto las fronteras locales y comarcales y que puede ser admirada y reconocida en cualquier parte del mundo a través de la red de redes.

Miguel Mellado Moreno
(Cabra en el Recuerdo) 



Fotos de primeras comuniones de Cabra